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El profesor Francisco Marsá definía la gramática como "funcionamiento de la lengua" cuando se trataba de lo que él llamaba Gramática 1 o Gramática Interna frente a la Gramática 2 o Gramática Descriptiva, que defendía como estudio del funcionamiento de la lengua.

Obviamente, poseer la Gramática 2 exigía instrucción, reflexión, atención y escuela.

Además, definía la Gramática 3 o Gramática Normativa como "la Gramática normativa no es más que una Descriptiva con intención proselitista"

 

Gramática Normativa: la sociedad pretende siempre en cuestiones lingüísticas decidir sobre los buenos y malos usos. A la sociedad para su uso particular no le interesa saber cómo se habla sino como se debe hablar. Quiere seleccionar los mejores modelos y descartar todos los demás. Desde el punto de vista de la Gramática Descriptiva de una lengua, es perfectamente gramatical toda forma o combinación social documentada y admitida por un grupo que la tiene como propia, pero desde el punto de vista de la gramática normativa no todo lo que se acredita en el uso social se considera gramatical en el sentido de correcto.

Al existir una pluralidad de modelos según los grupos elegiremos unos u otros y desharemos otros, por ejemplo mucha gente dice dijistes, hicistes, cuando la s no es normativamente aceptable.

 

En la escuela transmitimos siempre un modelo normativo de lengua. Esto garantiza la continuidad y la homogeneidad del idioma para la comunidad de hablantes. De todos modos la inmensa mayoría de formas simples y esquemas gramaticales dentro de una misma lengua son compartidas por todos los hablantes. De manera que es difícil tropezar con dudas sobre cual es la gramática de una lengua pero, en casos de alternancia, la descripción que consideremos válida del punto de vista formal es la que marca las pautas de corrección, la que nos saca de dudas indicándonos cuál es la opción preferible o incluso la opción válida.

 

Principios de la organización del sistema lingüístico.

 

Estos principios son:

 

Principio de funcionalidad

Principio de oposición

Principio de sistematicidad

Principio de neutralización

 

Principio de funcionalidad.

El primer principio que rige la lengua es el de funcionalidad o solidaridad entre dos planos. Vamos a enunciar este principio de forma simple. A toda diferencia sentida como tal por la generalidad de los hablantes en el plano de la expresión le corresponderá una diferencia de la que los hablantes también serán conscientes en el plano del contenido y viceversa, toda diferencia del plano del contenido apreciada por los hablantes del plano del contenido apreciada por los hablantes tenderá a expresarse de modo también diferencial.

 

Dentro de la lengua sólo existe aquello que tiene función lingüística. Precisamente lo que separa unas unidades de otras dentro de la lengua es su función. Los conceptos de forma y función están estrechamente relacionados pues lo que convierte una forma de lengua en forma de lengua es que esté dotada de función.

En la 2ª articulación la función es distinguidora. En la 1ª articulación la función es significativa pero en cualquier caso los límites entre las unidades de lengua son precisas, no borrosas ni fluctuantes como alguna han dicho confundiendo significado con designación. Piénsese que en un código no hay transición gradual entre los signos sino fronteras clarísimas entre unos y otros. Del principio de funcionalidad o solidaridad se desprende el del significado unitario de los elementos de la lengua.

 

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No hay que confundir unitario con único. Es evidente que en las lenguas nos encontramos con unidades multifuncionales que por lo tanto parecen poner en entre dicho la tesis del principio de funcionalidad. Existen palabras polisémicas como “cabo” que tiene varios significados.

Porno gratis Cuando en una lengua un significante tiene varios significados o un significado tiene varios significantes tendemos a pensar lo siguiente: si el significante es único estamos ante una sola palabra. En cambio si el significado es único pero hay más de un significante consideramos que hay tantas palabras como expresiones sonoras distintas. Esto es falso. Cuando hay un significante que tiene varios significados habrá tantas palabras distintas como significados distintos. No podemos olvidar que una palabra es una unidad de expresión y contenido no vale cambiarle ninguna de las dos caras sin que cambie la palabra misma como tal. La idea que debe quedar bien clara es que cuando las palabras se multiplican a partir de la unidad dan lugar a unidades perfectamente distintas dotadas de distinta función y cuyo significado incluso cuando no es único es unitario.

 

La delimitación de los distintos valores de una expresión sonora es clara en la lengua aunque en la mente de un hablante en concreto pueda confundirse con relativa facilidad y frecuencia.

 

Principio de Oposición.

El segundo principio de organización de la lengua es la oposición, que consiste en la delimitación de la identidad de las unidades de lengua que, compartiendo una base común de rasgos, se diferencian en virtud de uno que no comparten.

 

Este tipo de oposición es directa y se produce entre unidades que integran un mismo repertorio y subsistemas. La noción de rasgo distintivo es clave, en la lingüística moderna; un rasgo distintivo o funcional o pertinente es aquel que marca una diferencia entre unidades de lengua, por lo demás son iguales.

 

Las unidades incluyen rasgos distintos y rasgos indistintos al _______ normal ni se trata de fonemas que son las unidades que mejor sirven para ejemplificar (por ejemplo /u/ en español es alto y posterior).

 

Principio De Sistematicidad.

El principio de sistematicidad expresado de la manera más simple dice que cada rasgo distintivo del sistema sirve para generar no una sino varias oposiciones.

El número de rasgos distintivos que nos sirve para organizar la lengua es siempre menor que el de las unidades que genera. Esto quiere decir que las lenguas explotan sus recursos: de ahí que hablemos de la existencia de un principio que llamamos principio de economía lingüística.

 

Firme

Fornido

Rollizo canijo

Fuerte

Robusto

 

 

 

Principio de Neutralización.

Afecta tanto a la primera como a la segunda articulación; es decir, afecta a la distinción sonora entre fonemas, como a la distinción de significados entre signos.

El principio de neutralización se define así: las oposiciones lingüísticas no son necesariamente constantes, en determinados contextos pueden quedar en suspenso, no funcionan.

 

Relaciones que existen en la lengua.

 

Existen dos relaciones:

1.- Relaciones Sintagmáticas: horizontales, en el discurso combinatorias en presencia.

2.- Relaciones Paradigmáticas: verticales, en el sistema selectivo en ausencia.

 

Las relaciones sintagmáticas de la lengua proceden del carácter lineal de sus signos, dentro de un mensaje, se suceden una serie de elementos de la lengua en relación sintagmática, y en la linealidad del mensaje obliga a emplear en él elementos que se suceden unos tras otros que contrae una determinada clase de dependencia dentro del mismo mensaje del que forman parte formando estructuras mayores que el signo simple.

 

Los límites de cada una de las estructuras que forman parte de un mensaje vienen dadas más por su unidad de función.

Una creación es una estructura sintagmática con una función dentro de un texto a su vez la creación suele estar constituida por estructuras menores: el sintagma nominal y el sintagma verbal.

 

A su vez cada uno de estos sintagmas pueden ser simples o complejos. Por ejemplo en un sintagma verbal es muy posible que nos encontremos como subestructura combinatoria determinados sintagmas nominales con funciones específicas.

Los sintagmas se crean al hablar con relativa libertad; decimos relativa porque toda combinación obedece a un esquema constructivo previo, pero el esquema se rellena con elementos concretos; los que sirven para decir precisamente lo que queremos decir en cada momento.

 

Las relaciones sintagmáticas se llaman relaciones en presencia porque solo se dan en elementos presentes en un mensaje. Se llaman relaciones en el discurso porque se crea al hablar. Se llaman horizontales porque entendemos que la cadena hallada es algo lineal y por lo tanto horizontal y por fin se llaman combinatorias porque nos sirven para expresar mediante combinaciones aquello que no podemos expresar sintéticamente mediante elementos simples previamente codificados.

 

 

 

Al contrario que las relaciones sintagmáticas, las paradigmáticas no son de libre creación para los hablantes; existen de antemano en el sistema y existen de la misma manera en la genialidad del hablante. Son las que no establecen los elementos de lengua que pertenecen a un mismo catálogo; a un mismo repertorio de funciones y/o formas dentro del que escojo la unidad que me conviene para expresar lo que quiero decir o en otras palabras, dentro del que se efectúa una sección paradigmática inmediata.

 

Un paradigma es como un fichero o mejor dicho, como un compartimiento de un fichero en el que todas las fichas tienen algo en común y no aparecen por alguna diferencia. En realidad un paradigma no es más que un subsistema en la lengua desde luego hay un escalonamiento jerárquico en la misma. Cada recta de un gran paradigma se puede considerar a su ver paradigma, lo único necesario es que esté bien definido por aquellos rasgos que en común tienen sus unidades.

 

Para expresar podemos decir que existen paradigma léxicos y paradigma gramaticales. Dentro de los gramaticales, podemos hablar propiamente de elementos con carácter de signos o de esquemas combinatorios pues también tenemos un esquema de catálogo mental combinatorio dentro del que elegir el tipo de oración o el tipo de sintagma que no puede seguir para expresar una determinada idea.

 

El juego de las relaciones paradigmáticas y de las relaciones sintagmáticas es esencial en los comportamientos verbales. Cuando construimos un mensaje, primero seleccionamos y después combinamos y cuando recibimos un mensaje captamos primero su globalidad y después desciframos el sentido de sus partes.

 

Martinet dice que forman parte de un mismo paradigma todas las unidades que pueden aparecer en un mismo punto de la cadena hablada.

En realidad esta definición de paradigma confunde. No es lo mismo paradigma que clase de distribución sintagmática. Esto quiere decir que cuando efectuamos una opción paradigmática estamos condicionados al elegir el sintagma que queremos construir. Como en la lengua existen restricciones combinatorias no todo lo que pertenece a un mismo paradigma resulta idóneo para aparecer en un sintagma concreto. Por ejemplo: anciano pertenece al mismo paradigma léxico que antiguo pero no decimos que una persona vieja es una persona antigua.

 

Por otro lado no solo elegimos unidades como palabras para formar parte de nuestros mensajes dentro de repertorios paradigmáticas. También elegimos los esquemas constructivos cuando queremos crear un mensaje, y al ser un esquema algo lineal, donde hay sucesión, no podemos hablar de punto de la cadena hablada salvo que demos a “punto” una extensión mucho mayor de lo que habitualmente entendemos al emplear esta palabra.

 

 

La Norma Lingüística.

La norma lingüística para Eugenio Coseriu, que es el padre de este concepto, es el modelo de realización colectiva del sistema lingüístico. Según esto, no se puede confundir con el sistema, o sea, con la lengua, pero tampoco se puede identificar con la realización. Es decir, con el habla.

Con la lengua no comparte su carácter funcional; la norma incluye también elementos no funcionales, como vemos, y con el habla no comparte su carácter individual y es mucho menos libre puesto que justamente se trata de un modelo para hablar.

 

 

 

 

 

 


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